I. En la actualidad es necesario saber orientar la gran posibilidad de estímulos que ofrecen los medios audiovisuales en el aula, sabiendo configurar una interacción adecuada entre el lenguaje escrito y el que nos ofrece por el ejemplo el cine y la televisión. No hay que huirle a la posibilidad de usar las nuevas tecnologías pues para nadie es un secreto el placer que estas pueden generar y la gran utilidad que pueden tener en un entorno educativo.
II. No hay que olvidar que se pertenece a un mundo veloz y cambiante que configura el comportamiento de los estudiantes, tan acostumbrados a estímulos continuos, por ello hay que darle cabida a una estructura de la clase que juegue con el tiempo y los espacios pues los jóvenes no soportan el aburrimiento generado por una clase lineal que no sacie su sed natural de híper-estimulación.
III. Asistimos diariamente al concierto de la inmediatez, privilegiamos lo rápido, las representaciones naturales que nos ofrece el lenguaje visual y relegamos el simbolismo de las palabras, de los significantes y de los conceptos pertenecientes al lenguaje escrito.
IV. Hay que reconciliar la academia y el placer, erigir en el disfrute y el gozo la pasión por el aprendizaje, es ahí donde el docente debe sacar ventaja del conflicto entre ese deber del aprendizaje y el placer que puede otorgar la experiencia audiovisual.
V. El docente, conocedor del entorno educativo en el que desarrolla su actividad, debe a través de la seducción “controlar” su estudiantado y propiciar el ansia por el saber en un trabajo mancomunado entre contenidos del área y estrategias didácticas en el aula.
VI. Establecida una escala de deseos el educador debe apaciguar la lucha entre el aprendizaje y el placer, pues solo en un forcejeo equitativo de estos dos componentes humanos se haya la génesis del conocimiento.
VII. Una vez el placer, la emoción y el gozo del aprendizaje encuentran su lugar en el acontecer educativo el maestro debe exhortar a la fusión de los intereses de cada individuo con los contenidos establecidos por el currículo, el docente entendido como un mediador o puente entre la vida del día a día y el conocimiento.
VIII. El espacio físico así como la metodología en el salón de clase constituyen el arma más eficaz, si los estudiantes se encuentran en un aula ordenada y no son sometidos sino invitados a la aventura del aprendizaje la labor de seducción del profesor verá sus frutos en el control que pueda ejercer sobre el comportamiento de los estudiantes y la respuesta a los contenidos.
IX. Hay que darle a la clase un continuo rótulo de innovación para corresponder a los tiempos en los que estamos, por ello el docente debe variar constantemente los medios que usa en el desarrollo de su clase y no estancarse en una única forma de expresión de la información.
X. El aula debe ser un vertedero de metodologías didácticas para el docente, que debe variar constantemente la forma en la que presenta los contenidos para así no perder el interés del estudiantado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario