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lunes, 16 de abril de 2012

A propósito de plantas y planos














Retratos







Elizabeth

Para Elizabeth su segundo nombre se hace alternativa al enterarse que hará parte de un ejercicio académico de quien suele acompañarle en largas noches de vino y pasos aletargados. Elizabeth siempre procura no excederse en argumentos al cuestionársele por  las razones auténticas que la llevaron – teniendo el apoyo económico en casa- a buscar trabajo. Sin embargo, a expensas de un par de cervezas cualquiera de estos medio días que nos restan en un semestre que dejó de ser tal hace ya muchos meses decide contarme sus porqués. La historia puede no diferir en un principio de la de muchos jóvenes que con gastos distintos a los que pueden asumir en casa deciden buscar una forma alternativa de adquirir por lo menos lo del costo del  taxi en aquellas ya típicas juergas  de fin de semana en lo que se conoce popularmente como el “Amsterdan” de Bucaramanga. Primer motivo aducido: la imposibilidad de que en casa asumieran que lo que “se le daba” se quedara en un par de cajas de vino y una que otra botella de trago ruso barato.

Sin embargo, que las imágenes iniciales no confundan pues una vez la posibilidad casi fortuita de ingresar a un colegio privado de la ciudad como docente de francés se hizo verosímil y hubo que afrontar el reto las pruebas no se hicieron esperar. Y es que, según menciona ella, ser profesor y más ser el recién llegado en una institución a la que van a parar los alumnos expulsados de todas las instituciones destinadas para las clases más acomodadas de este terruño no es algo fácil pues como es natural el comportamiento de estos no es el más ejemplar. Una vez en su lugar considerar el dar un paso atrás como solución no fue la opción, por el contrario se convirtió en un desafío  hacer que sus estudiantes (no todos conflictivos) evolucionaran en la lengua; hecho que a posteriori terminó por convertirse en  una satisfacción y que hoy es un aliciente más para la complicada labor de despertar cada mañana con un gato negro en su abdomen que se niega a perder su cálida compañía.

Hoy por hoy madruga, prepara sus clases, corre a por los dos buses que la ponen en Lagos del Cacique y piensa cómo organizar su vida de universitaria que sólo empieza hasta que sale del colegio en el que es Une professeur. En la universidad el lío es otro, trabajos en grupo que nunca saben estar a tiempo porque sus compañeros viven a destiempo   y con obligaciones de trabajo como ella y con el estrés habitual de quien considera que el tiempo no le alcanza para mucho y menos para gastar en eso que asegura disfruta tanto: el dormir.

Así es como entre guías para adolescentes, un francés que muchos le envidiamos y los avatares comunes de la Universidad discurren las horas de sus días que muy bien sabe premiar al quinto de la semana como muy bien lo señalé en el primer párrafo.


lunes, 20 de febrero de 2012

Digámosle Gato

Digámosle Gato, su mirada aguzada y el hábil desplazamiento del que hace gala en la vía no pueden propiciar un mote distinto. Unas cifras  que poco dicen al transeúnte desprevenido de la intersección más congestionada de Bucarica (allá al sur de la ciudad) constituyen su labor. Al mejor estilo de un vigía: estira su nuca, protege sus ojos del sol con la palma de la mano y con una voz gruesa, de tanto grito dice él, le da razón al conductor de la ruta Girón-Cañaveral que su compañero pasó hace diez minutos y avisa, si la velocidad de su interlocutor lo permite, si quien pasó primero llevaba prisa, iba con el cupo lleno o si por el contrario avanzaba “a vuelta ´e rueda” con la seria intención de que con el tiempo a su favor más usuarios  salgan a su paso y aborden  el vehículo. La misma operación se repite con rutas convencionales como Limoncito-UIS, Andes / Cra 21 y Caracoli- Centro por no mencionar otras.
Gato habla orgulloso de su paso por un servicio militar que le obligaron a prestar, de como allí conoció la marihuana, la inclinación de las chicas de pueblo por los uniformes  y su “humana condición” de no soportar órdenes de nadie. Por eso cuenta entre risas que los intentos en zapatería, carpintería y finalmente construcción fueron infructuosos por su misma propensión a hacer caso omiso a lo que se le ordena; dice que cualquier figura de autoridad, sobre todo cuando de plata se trata, le causa molestia y que de ahí viene su afán de independencia, pues en lo que hace: - “Nadie me  dice a qué horas entro, a qué hora salgo y mucho menos si lo hago bien o mal”. Es posible pensar que al no gustarle las órdenes, la forma en la que adquiere su sustento es desordenada; por el contrario, su oficio desde los distintos nominativos que le han impuesto da razón de un orden, es así como se les llama calibradores, planilladores y controladores entre otros.
Sus instrumentos de laburo quizá hagan sonrojar a quienes se aventuran en el camino de la escritura, muchas hojas de papel y un lapicero lo acompañan  en esa jornada que sabe arrancar  a las 6:30 AM porque –“ la primer hora pico es esa mi hermanito, entre trabajadores y estudiantes llenan los buses y busetas, y al ser Bucarica un sitio estratégico por su cercanía al lugar de donde salen, aquí les informo los tiempos que los separan de sus compañeros y saben si apretar o bajar la velocidad para buscar el primer cupo completo del día, la guerra del centavo papá” . Al indagarlo sobre el monto que recoge en el día no puede oírse una respuesta distinta a la que acuden la mayoría de los que se consideran trabajadores informales, - “todos los días es diferente, el clima influye mucho, si es un día lluvioso es muy jodido y me saco unas 12 barritas pero si lo que hay es mucho sol, ya notará usted  en mi cara las consecuencias, puedo cuadrarme las 20 lucas, en esta vuelta todo está en andar trucha y si es posible cambiarle moneda a los choferes y ahí es otra entradita”
De entradita en entradita Gato paga su habitación en el sector donde ya se le conoce por llevar varios años en un oficio, del que se precia haber sido el primero el Floridablanca tras haberle parecido muy común en Bogotá durante el último viaje que realizó hace unos 8 años.  Así con su cara roja y una sonrisa gigante salta de lado a lado de la calle sorteando el tráfico; una vez realiza la misma operación de la mañana a medio día, corre a por un almuerzo corriente, reposa un rato y en el lapso que no está en su “oficina” un adolescente ocupa su puesto que al contrario de Gato recibe de inmediato su retribución ,pues los conductores saben que su estadía en ese lugar es momentánea mientras que para “pagarle” al dueño de ese sitio, los clientes de su servicio esperan las horas del atardecer y así entre sumas que oscilan entre los 200 y los 2000 pesos (seguramente producto de quienes abordaron el bus por la puerta de atrás o por encima de la registradora) quienes manejan los buses retribuyen el trabajo del Gato  y este sonríe amablemente a sus cómplices, pues ellos entendieron que está ahí, tan indiferente como un auténtico felino con su dueño, ese  gato del cruce de  Bucarica porque no soporta que alguien intente amenguar su posibilidad de pequeña libertad. 

Didáctica II

Lusitania: Cra 33 - UIS
Si se trata de ordenar metódicamente el jodido procedimiento de levantarme, es menester presentar  como personaje inicial y casi que antagonista a mi Android (¿?) 1100 con servidor- linterna, pues en él y sus “múltiples” luces verdes estalla la más agónica melodía que suspende la ilusión de Morfeo. 6:30 y  rompe  en sonidos estridentes,  onomatopeya que  me es imposible organizar, el animal que arriba he presentado; -tan viejo y tan gritón- susurro mientras mentalmente puteo la necesidad de responderle a ese compromiso familiar de graduarme con prontitud – hecho que ya asociaron con la cercanía de mis 25 y que ya no apuran tanto-;  pero, como la ducha de gato no da espera, me apresuro al abordaje del chorro que le da un poco más de ilusión  al día que arranca y, pensando en líneas bizarras, olvido el terrible asco con el que me levanté. (Sí, nunca me levanto de buen humor)
Un tinto “respon” y el medio vaso de Tarrito Rojo, que nadie cree que tomo, son los alicientes necesarios  para emprender travesía tan compleja como abordar un animal de 6 llantas que a esa hora arremete  “ombligo con ombligo y pechito con pechito” contra el bienestar natural del habitante común. Camino de más para conseguir una silla, porque eso sí con ese genio es menester arrimar las rodillas a los codos para leer “par” líneas en el camino, de lo contrario los perfumes variopintos no solo se agarran con mi alergia mañanera, sino que resistir al tipo de Olímpica Estéreo amarrado a su frase insigne “pegados a la mermelada”  podría, por qué no, generar una de esas masacres tan comunes en los países del norte o de muy al oriente.
Como voy sentado porque caminé casi hasta el lugar del que sale o se despacha mi amiga de 20 puestos, observo la lucha de la estudiante de “Eforsalud”  por sentir ultrajada su epidermis en  menor medida y pienso que debería dejar su afán, pues una cuadra más allá se baja todo el mundo; hasta mi mamá parece un jaboncito, apenas desfila por ese pequeño pasillo porque se desliza en la media que empuja y exige su espacio. Mamá debería ayudar a la auxiliar de enfermería en su huída  y por ahí derecho presentármela, pues  llevo interrumpiendo mi lectura de bus hace 3 meses en ese afán de determinar en qué parte del barrio, que casi no camino, la he visto.
En fin, San Pio y sólo estudiantes adormilados copamos ese hermoso afán por no acabar las buseticas que tanto han andado. Me da sueño y sé que dormiré mínimo hasta el Batallón; duermo porque el “fercho”, cómplice de la diferencia de los habitantes de su espacio, le baja a su radio y apretando la mentira literaria que abracé desde que me embarqué, sueño con  afrontar la dura empresa de bajarme en la 25 con 9° y no regresar a casa, pues allí ya no hay quién me  recrimine por un presunto  regreso, todos están cumpliendo sus diferentes obligaciones.  ¿Usted no ha pensado seguir? ¿Jamás pensó en regresar y dormir hasta las 11:59, hora en la que los que te impulsaron a salir a las 7:00  estén por llegar?
Sucumbo ante el deseo de volver a casa en el recorrido de vuelta y mientras compro algunos dulces de tamarindo me doy cuenta que, una vez más, dejé el carné en la mesita de noche.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Decálogo a lo Joan Ferrés


I.                    En la actualidad es necesario saber orientar la gran posibilidad de estímulos que ofrecen los medios audiovisuales en el aula, sabiendo configurar una interacción adecuada entre el lenguaje escrito y el que nos ofrece por el ejemplo el cine y la televisión. No hay que huirle a la posibilidad de usar las nuevas tecnologías pues para nadie es un secreto el placer que estas pueden generar y la gran utilidad que pueden tener en un entorno educativo.

II.                  No hay que olvidar que se pertenece a un mundo veloz y cambiante que configura el comportamiento de los estudiantes, tan acostumbrados a estímulos continuos, por ello hay que darle cabida a una estructura de la clase que juegue con el tiempo y los espacios pues los jóvenes no soportan el aburrimiento  generado por  una clase lineal que no sacie su sed natural de híper-estimulación.

III.                Asistimos diariamente al concierto de la inmediatez, privilegiamos lo rápido, las representaciones naturales que nos ofrece el lenguaje visual y relegamos el simbolismo de las palabras, de los significantes y   de los conceptos pertenecientes al lenguaje escrito.

IV.                Hay que reconciliar la academia y el placer, erigir en el disfrute y el gozo la pasión por el aprendizaje, es ahí donde el docente debe sacar ventaja del conflicto entre ese deber del aprendizaje y el placer  que puede otorgar la experiencia audiovisual.

V.                  El docente, conocedor del entorno educativo en el que desarrolla su actividad, debe a través de la seducción “controlar” su estudiantado y propiciar el ansia por el saber en un trabajo mancomunado entre contenidos del área y estrategias didácticas en el aula.

VI.                Establecida una escala de deseos el educador debe apaciguar la lucha entre el aprendizaje y el placer, pues solo en un forcejeo equitativo de estos dos componentes humanos se haya la génesis del conocimiento.

VII.              Una vez el placer, la emoción y el gozo del aprendizaje encuentran su lugar en el acontecer educativo el maestro debe exhortar a la fusión de los intereses de cada individuo con los contenidos establecidos por el currículo, el docente entendido como un mediador o puente entre la vida del día a día y el conocimiento.

VIII.            El espacio físico así como la metodología en el salón de clase constituyen el arma más eficaz, si los estudiantes se encuentran en un aula ordenada y no son sometidos sino invitados a la aventura del aprendizaje la labor de seducción del profesor verá sus frutos en el control que pueda ejercer sobre el comportamiento de los estudiantes y la respuesta a los contenidos.

IX.                Hay que darle a la clase un continuo rótulo de innovación para corresponder a los tiempos en los que estamos, por ello el docente debe variar constantemente los medios que usa en el desarrollo de su clase y no estancarse en una única forma de expresión de la información.

X.                  El aula debe ser un vertedero de metodologías didácticas para el docente, que debe variar constantemente la forma en la que presenta los contenidos para así no perder el interés del estudiantado.

lunes, 1 de agosto de 2011

Ni uno menos

Tras el modelo comunista chino una tragedia educativa acecha  el sector rural. No siempre lo evidente configura la realidad y quizá hace falta un lente que a través del celuloide revele el aútentico estado de las cosas.

Como una moneda: con dos caras o al mejor estilo de las estratagemas con doble fondo la tiza se ve amenazada.